#Silvia Belloso
“ALGO QUE CONTAR”
Muchas
veces no queremos darnos cuenta de las desgracias, las miserias y la
pobreza que nos rodea y que tenemos más cerca. Lo obviamos,
simplemente no existen para nosotros o los reducimos a la más oscura
de las marginaciones.
En
las barranquillas, en el polígono de Villaverde y en la Cañada
Real… zonas situadas muy cenca del centro de Madrid, son un claro
ejemplo de esta parte de la sociedad olvidada y donde, cueste lo que
cueste, resistir y sobrevivir cada día y cada noche, es una forma de
vida. Prostitución, drogadictos, delincuentes y gitanos… vidas al
límite que nadie se encarga de retratar.
Como
su propio nombre indica, en este proyecto hay “Algo que contar”,
donde estas personas excluidas y con vidas que nadie quiere llevar
son las protagonistas. Esta propuesta fotográfica surge al acompañar
durante una noche a una patrulla policial por las tres zonas
conflictivas nombradas anteriormente. Las fotos fueron tomadas desde
la parte trasera donde van los detenidos, un asiento que tarde o
temprano acabaran ocupando en algún momento de su vida las personas
que aparecen retratadas.
Todos
sabemos que estas áreas existen pero realmente nadie hace nada por
solucionarlo. El objetivo de este proyecto es denunciar tanto esta
situación marginal como los contrastes que entre sus propios
habitantes existen. Por ejemplo, la propia organización interna
donde los gitanos son los amos, venden la droga y por otro lado, los
yonquis y prostitutas, que malviven y lo sufren.
#Mikel Cano
En 1995 el ejército Serbio, dirigido por el general Ratko Mladic, asesinó a más de 8.000 Bosnios
musulmanes en la población Bosnia de Srebrenica. Esta zona había sido declarada zona de
seguridad por las tropas internacionales, por lo que muchos civiles decidieron trasladarse allí
para refugiarse de la guerra. Pero la zona segura se transformó en una trampa. A la llegada del
ejército Serbio, mujeres y niños fueron desalojados, y los hombres masacrados en apenas 3
días, bajo la indiferente mirada de los cascos azules.
Desde entonces se está llevando una gran labor de reconocimiento de los cadáveres que han
sido encontrados en diferentes fosas comunes. Cada año se entierra a los restos que han
podido ser identificados (según la religión musulmana, tiene que haber al menos un 70% del
cuerpo para que pueda ser enterrado) en el cementerio memorial de Potoçari. En 2012 han
sido enterrados 520 cuerpos.
Estas fotografías pertenecen a los 3 días que duró el homenaje-entierro, desde la llegada de
los féretros al memorial, hasta su sepultura por parte de los familiares. Fueron momentos muy
intensos; la llegada de los ataúdes supuso el reencuentro de los familiares y amigos con sus
seres queridos tras 17 años de incertidumbre. A pesar de la tristeza y el dolor que se destila
de las imágenes, supone un gran alivio para la gente poder enterrar a los suyos según sus
creencias.
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